May 182017
 

Por Pedro Pérez Blanes
Vaya por delante mi admiración por aquella serie colombiana de notable éxito hace muchos años (Betty la Fea), en la que una de las protagonistas en la oficina se refería a otra compañera del gremio refiriéndose y sustantivando la cualidad o adjetivo de tener teñido el pelo de rubio a la natural belleza morena de esas latitudes de América latina.

En una no muy reciente entrevista, la todavía presidente de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, decía que “Cuando te reúnes con hombres y te haces la rubia consigues muchísimo más”, como dando a entender que se hacía la torpe de entendimiento, la que no sabía, para obtener de los hombres con los que se reunía, sus favores, en el sentido (entiéndase) estrictamente político y/o profesional, pues la vida personal de esta persona pública no es de interés para nadie.
También es obvio, que una persona debe tener cierto entendimiento, preparación y cierta audacia para dirigir una Comunidad tan relevante en la economía de nuestro país como la de Madrid.

Si se toma por costumbre criticar las sentencias, la instrucción de un Juez, o sencillamente un informe de unos profesionales (la UCO) de la Guardia Civil, que curiosamente tienen por emblema “El honor es nuestra divisa”, y se empieza también a cuestionar la objetividad de estos profesionales, desde el privilegiado puesto de la presidencia de una Comunidad autónoma, resulta cuanto menos preocupante; porque esboza una idea de la naturaleza de persona que ostenta ese cargo y denota también, que esa responsabilidad le viene bien ancha, cuando no grande e inasumible, como de difícil asiento o acomodo.

Son hechos incontestables ajenos a cualquier valoración moral o jurídica que el PP de Madrid:

1/ Se financió ilegalmente con donaciones de empresarios a cambio de adjudicaciones de obras y servicios a través de la Fundación FUNDESCAM, de la que formaba parte la actual presidente de la Comunidad Dª Cristina Cifuentes, para las elecciones que se celebraron en la Comunidad de Madrid entre 2007 y 2011.

2/ Que Cristina Cifuentes formaba parte del comité de campaña del PP de Madrid al que se desviaron fondos ilegales de financiación para las mismas.

3/ Que Cristina Cifuentes, siendo vicepresidenta del Parlamento de la Comunidad de Madrid, en el proceso de adjudicación del servicio de cafetería del Parlamento autonómico entre los años 2009 a 2013, presidió la Mesa de Contratación que adjudicó dicho contrato, a la vez que formaba parte de la comisión de expertos que valoraba la puntuación de las ofertas. Ese contrato de servicios fue adjudicado finalmente a una empresa de Arturo Fernández (el del mismo testaferro que el ya ínclito preso D. Ignacio González para su famoso ático), artista invitado en todos los saraos de corrupción en el entorno de Madrid y recientemente condenado en el caso de las Tarjetas Black de Bankia.

Dados estos hechos, relevantes, da exactamente igual si el Juez Velasco o quien lo sustituya va a hacerla declarar como imputada o no en la causa abierta, pero sí es esencial, por higiene mental, que esta señora no se haga la rubia con el resto de los mortales que sufrimos los excesos durante décadas de un círculo de mafiosos amantes de lo ajeno, envestidos de la autoridad del cargo que ostentan, y tenga la decencia de asumir su responsabilidad política marchándose a casa.

Actuaciones como ésta y otras muchas que están lamentablemente por descubrirse, han llevado a nuestro país a una situación de extrema pobreza y exclusión social a un amplio colectivo de españoles que pasan las de Caín para llegar a fin de mes, mientras muchos de aquellos otros que critican sin pudor a la justicia y a sus servidores, tienen como casi única duda existencial averiguar en qué paraíso fiscal colocan las prebendas, mordidas, y comisiones de tanta corrupción rampante de esa banda criminal llamada PP, según valora un Juez de la Audiencia Nacional, pensamiento que muchos patriotas compartimos.

Las peliteñidas para las series de ficción por favor. Gracias.

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