Oct 152016
 

donald

marianoJosé Victoria
El machismo descarado de Donald Trump le puede costar, al menos, la presidencia de Estados Unidos. En la cultural Europa, sin embargo, hay un país llamado España donde en pocas semanas puede salir elegido un presidente que podría estar dirigiendo, según se está juzgando en los tribunales, la mayor red de corrupción del mundo civilizado. Dos países, dos continentes y dos formas de ver la política.

Ademas, el próximo y actual presidente en funciones del gobierno español no saldrá elegido porque se lo hayan dado las urnas. No. Quien le dará la posibilidad de seguir corrompiendo el estado de derecho son dos partidos: Ciudadanos y el PSOE, el primero por acción ya que han aprobado un programa de gobierno conjunto. Lo segundos por omisión sea por la via de la abstención, una especia me da igual quien gobierne. En evidente que el PSOE deberá pagar un precio, alto precio, por la omisión de su deber de oponerse al gobierno de los corruptos. Para eso les han votado cinco millones de personas…
Pero no todos los socialistas están dispuestos a que su partido sea la muleta de la derecha. Líderes socialistas de Baleares o Cataluña han dejado bien claro que nunca un partido socialista podría votar a un partido tan intrínsecamente corrupto como el PP y al líder de la trama mafiosa Mariano Rajoy. Un líder que recordemos ha sido acusado de cobrar parte de su sueldo en dinero negro procedente de las mordidas que cobraba su partido…
Los destrozos en las filas socialistas ya son perfectamente visibles en Cataluña donde la número dos del partido y alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet, Núria Parlon, que reivindica refundar el partido y dar un giro a la izquierda.
En lo que no hay diferencia entre los candidatos a dirigir el socialismo catalán es el claro y contundente NO es No a Rajoy. El otro candidato, Miguel Iceta ha insistido en que los diputados socialistas dirán ‘No’ a Mariano Rajoy (PP) aunque suponga romper la disciplina de voto porque, a su juicio, es lo más “coherente” teniendo en cuenta que es la posición que adoptó por unanimidad el Comité Federal del PSOE. En caso de que finalmente se opte por la abstención, Iceta reclama que se consulte a la militancia y avisa de que los socialistas catalanes se mantendrán en el ‘no’, confiando en que esta disonancia no afectará a la relación del PSC con el PSOE: “Hace unos meses, los socialistas de Aragón rompieron la disciplina de voto y eso no cambió la relación”.
La número dos del PSC y candidata a liderarlo, Núria Parlon, ha reivindicado el apoyo a su candidatura para que el partido gire a la izquierda y “reconecte” con los ciudadanos. La candidata a dirigir el PSC se comprometido a acercar el partido a “los sectores sociales que —el partido— ha dejado de representar”, como los menores de 35 años, las entidades sociales y los movimientos vecinales, ecologistas y feministas, entre otros.
Ha abogado por un rearme ideológico para revertir la fuga de votos hacia “otra fuerza que la gente sitúa más a la izquierda”, ha dicho en alusión velada a los comunes y ha celebrado que el proceso de primarias del PSC haya interpelado a las bases y les haya animado a sentirse partícipes en la configuración de su partido.
Y es que es este, el giro a la derecha de Susana Díaz y sus compañeros de viraje conservador en Asturias, Castilla-la Mancha Extremadura, Aragón, etc… es el problema del PSOE. Ya se ha colocado tan a la derecha que es imposible diferenciarlo del PP o Ciudadanos. Sus décadas de gobierno lo demuestran.

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