Jun 052016
 

Iglesias GarzonApenas tres separan de conocer con exactitud a los representantes del pueblo español en el Congreso de los diputados y el senado. Lo que unos llaman “segunda” de las elecciones del 20D y otros “nuevo partido” se presenta competido. Muy competido.

Por José Victoria

El PP mantiene la primera posición, muy ajustada y perdiendo terreno, con menos de un 30 por ciento de intención de voto, Unidos Podemos en segunda posición y arañando decimas semana a semana a la diferencia con casi un 26 por ciento de la intención de voto y el PSOE por encima del 20 por ciento.
Detrás se coloca Ciudadanos con una cifra que oscila del 16 al 17 por ciento y muy lejos el resto de las fuerzas políticas…
En otras labras, las encuestas pronostican una ligera ventaja a las fuerzas del cambio o a los votantes del cambio mientras que los que defienden las bondades de una tasa de paro que supera al 20 por ciento de la población activa, la corrupción de las instituciones del estado o a la emigración de más de un millón de españoles y españolas en los últimos años también se cercana la mitad de los votantes…
Las dos Españas machadianas vuelven a enfrentarse….
Y la cuestión es que no serán los votantes los que elijan entre cambio o mantenimiento de las políticas represivas. Quienes deben elegir son los aparatos de los partidos.
De un lado el PP que quiere la rendición incondicional de Ciudadanos, que ya se ha rendido antes de empezar la campaña y de otro un PSOE que tiene muy claro después de haber sido el protagonista de los cambios en casi 40 años no quiere asumir el papel secundario que le pronosticas las encuestas.
Y es que los miembros de “apparatchik” socialista tienen un panorama complicado. Fidelidad a sus votantes o fidelidad a un empresariado que le eligiera hace 40 años para representar el papel de progre en una comedia que escribían desde la CEOE. ¿Qué harán los líderes socialistas ahora que el guion lo escriben otros?
Si apoyan por activa o por pasiva la gran coalición es su sentencia de muerte… y lo saben… Pero, a lo peor ese era su destino.

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