Oct 072014
 

évolaEn cualquier país donde se respetasen unas normas minimamente democráticas, la actual ministra de Sanidad ya habría dimitido… hace muchos meses. Y no solo por su vinculación con la trama Gurtel que con eso era más que suficiente. Además es que Ana Mato es una mentirosa compulsiva. Lo demostró cuando aseguraba desconocer que coche tenía su ex marido y lo ha vuelto a demostrar ahora con el asunto del évola.
Por José Victoria
Y es que la ministra, ya habitual en esta lides ha vuelto a mentir. Mintió cuando aseguraba hace menos de un mes de la llegada de victimas de la enfermedad no entrañaba ningún peligro, como se ha demostrado con la enfermera que estos momentos se debate entre la vida y la muerte y ha vuelto a mentir cuando asegura que no existe un peligro cierto de que la enfermedad ya está aquí entre nosotros…
Por si todas sus mentiras fueran poco, la ministra debería dimitir inmediatamente porque es responsable de la mayor crisis de la sanidad pública española desde el comienzo de la democracia.
Y Mato debe dimitir porque ella misma se lo exigió una ministra socialista por algo mucho menos grave que importar el évola. En mayo de 2009, cuando la entonces ministra de Defensa, Carme Chacón, visitó el cuartel de Hoyo de Manzanares en Madrid, afectado por un brote de gripe porcina, para reunirse con los mandos militares durante más de tres horas y almorzar con ellos, la entonces vicesecretaria de Organización del PP, Ana Mato, actual ministra de Defensa, calificó de “muy grave” la gestión de Chacón respecto al brote y aseguró que su obligación era la de renunciar al cargo si no daba las explicaciones suficientes.

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