Sep 192014
 

CorrupciónLa palabra dimisión es un verbo que se conjuga en el sistema político español. El actual presidente del Gobierno cobró, según consta en la declaración del tesorero de su partido, grandes cantidades de dinero en “negro” durante años sin que se haya pasado por la cabeza la dimisión. Y eso mismo hicieron y quien sabe si siguen haciendo otros “lideres” conservadores que no conservan mas que sus cuentas corrientes y no pasa nada.

Como es lógico de ahí para abajo todos toman ejemplo. Hasta que no hay una investigación judicial y siempre es alguien que ha perdido en la operación el que lo hace, pasan años y años de instrucciones judiciales que cuando llegan a su fin dan como resultado la prescripción del delito.
El caso ahora es que en una jornadas organizadas por Izquierda abierta se han analizadola falta de mecanismos de control en las administraciones públicas… Es decir el déficil de inspectores/as, interventores/as con capacidad de poner fin a tanto desafuero.
Según Montse Muñoz, secretaria ejecutiva de política institucional de IU “En España ha habido una cultura política de mucha permisividad ante conductas poco éticas, amorales y bochornosas. Hoy creo que somos mucho más sensibles a esas prácticas, por eso creo en la regeneración democrática”, defiende. El problema, según Muñoz arranca la implantación de la ley de suelo del expresidente José María Aznar, y que ha traído consigo la consiguiente pérdida de credibilidad de las instituciones públicas. “Descubrieron que el mejor mecanismo para obtener rédito era poner en contacto el poder político con el económico a través del sector público, de las privatizaciones”. “Hubo un acuerdo privatizador de los servicios públicos, enel que el poder económico y una parte del poder político se pusieron de acuerdo para repartirse el pastel”, denuncia.
Lo mismo opina Manuel Jesús Dolz Lago, fiscal del Tribunal Supremo: “La respuesta del poder judicial a los fenómenos de corrupción que nos asolan desde hace décadas no es una respuesta ágil, proporcionada. El problema está en las leyes que establecen un statu quo que no permite la independencia de los investigadores, de los policías y fiscales. Es absurdo hablar de la independencia del poder judicial cuando policías y fiscales no son independientes”. Y de aquellos polvos, estos lodos…

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